El otro día, hablando acerca de las tarifas a aplicar en los trabajos de ilustración, una persona con mucha experiencia en el tema (que no es ilustradora) me hizo un comentario que quería transmitir a quien pudiera interesar.
La conversación giraba en torno a los bajos precios que una poderosa editorial paga por sus encargos. Yo le comenté a esta persona experta (Pepito, a partir de ahora) que por respeto a mi profesión no podía aceptar estas tarifas, al encontarse muy por debajo de las mínimas que recomienda nuestro Libro Blanco. La respuesta de Pepito fue la siguiente: "Es muy positivo para la profesión el que se haya realizado el estudio económico y el hecho de que las asociaciones hayan marcado esos precios orientativos, pero ninguna de ellas, ni siquiera FADIP, se ha reunido hasta ahora con la Federación de Editores para tratar el tema y exigir un respeto al colectivo de ilustradores y a su situación económica. No se puede pedir a los socios que se ajusten a unas tarifas concretas si no se lucha en paralelo para que el sector editorial respete y acepte esos precios".
Mi realidad es la siguiente: siempre que en mis presupuestos aplico la tarifa media que figura en el Libro Blanco, los clientes responden "Uy, un poco carillo ¿no?". Esta situación me deja un tanto desconcertada.
¿Existe alguna previsión de realizar una reunión futura con la Federación de Editores para tratar el tema?